Sonando...

sábado, 10 de marzo de 2018


Aún recuerdo a mi padre sentado al frente de la radiola, seleccionando  discos en 78, 33 y 45 RPM, sellos Seeco, Odeon, Fuentes, Victoria, RCA...

Eran  épocas donde la música estaba bien definida en sus ritmos, que una Pachanga, que un Bolero, que un Son, que un Cha Cha Cha y yo (al igual que muchos niños en muchos hogares en muchos barrios) día a día asistía a esta escuela musical, ademas con la fortuna de aprender con la guía de mi padre, mis tíos y un circulo intimo de melomanos a escuchar música con criterio, base fundamental no solo para asimilar otros géneros sino para enfrentar toda la avalancha que después conocimos como "Salsa".

Entonces el escenario cambio, ahora la salsa se nutria de todos esos ritmos y poco a poco la etiqueta que enseñaba que tal o cual tema era un montuno o una guaracha fue desapareciendo de la información del LP, pero lo mejor de todo es que ahora muchas "salsas" eran reencauche de esa vieja música "antillana" y entonces los sellos Tico, Alegre y Fania (para citar algunos) nos decían a ritmo de que "son" bailaríamos las próximas décadas. Empezamos a escuchar la radio, esa que a través de programas especializados nos hablaba de esa Salsa y nosotros juiciosos con casete en la grabadora listo, guardábamos en cinta esos nuevos tesoros a punta de un "Rec" y la esperanza que el locutor no pisara el disco.

Después nos llego la edad donde podíamos asistir a un sitio nocturno y llegaron los días de conciertos, bares, tabernas, grilles y por supuesto las reuniones sin horario entre amigos para escuchar y disfrutar de lo que desde hacia mucho tiempo se había convertido en nuestra pasión (que a esas alturas se materializaba en LP´s, Casetes y artículos de prensa guardados cuidadosamente) y con esto llegaron las audiciones, primero tímidamente en casa de algún melomano, después en un parque y poco a poco en eventos de ciudad, vivíamos el boom de la salsa, ya se había dejado atrás ese sonido primigenio que llevaba en los trombones agrios el sonido de la Urbe, ahora la Salsa se vestía de otros tipos de arreglos, músicos curiosos y entusiastas y mucha exposición mediática, llegaba con fuerza el sonido "afincado" de Puerto Rico y la avalancha de New York, eran épocas donde podíamos sin lugar a dudas disfrutar de una producción, pero no una semana ni un mes, sino todo un año, sonábamos disco por disco, comparábamos con producciones anteriores el nuevo trabajo y lo disfrutábamos al lado de los otros 4 o 5 trabajos discográficos que habían salido para ese año.....y eran buenos!, por que no solo sonaban en nuestro tornamesa, sino también en la radio y en la discoteca, vivamos en el paraíso salsero..............y no lo sabíamos.

Entonces y sin notarlo la salsa se sintió cansada, entonces el rock dejo de ser de los gringos y nos pertenencia también a nosotros (por mas tercermundistas que fuéramos), entonces, el Merengue..............y entonces......La Salsa Balada

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